En De Las Abuelas creemos que la comida tiene el poder de conectar, emocionar y construir relaciones duraderas. Desde 2008 hemos acompañado a empresas que entienden que compartir un buen momento alrededor de la mesa también es una forma de cuidar a su gente.
Nacimos inspirados en las recetas, el cariño y la calidez de nuestra abuela, pero con una mirada contemporánea que une gastronomía, sostenibilidad y servicio. Hoy somos un equipo comprometido con crear experiencias de catering que reflejen el propósito de cada marca y a la vez cuiden del planeta.
Sabemos que no somos 100% sostenibles, pero trabajamos cada día para ser mejores: reducimos residuos, priorizamos empaques reciclables y promovemos el consumo responsable. Cada refrigerio, almuerzo o evento que atendemos busca dejar una huella positiva, en las personas y en el entorno.
Hemos hecho de la sostenibilidad un ingrediente esencial en nuestra receta y aunque sabemos que aún falta mucho para llegar a nuestra meta, estamos comprometidos y trabajando duro para ser una empresa que genere cada vez menos impacto y más sonisas.
Nuestras iniciativas buscan transformar la manera en que el catering corporativo se relaciona con el entorno:
Nuestros empaques son biodegradables, compostables o reciclables, Tenemos una opción para empacar tus productos en hojitas de tamal, una alternativa natural que honra nuestras raíces y protege el ambiente.
Recogemos parte del material aprovechable de nuestras operaciones y lo entregamos a la Fundación Reciclosocial, asegurándonos de que sea reciclado de manera correcta.



El plástico no reciclable lo convertimos en algo mejor: lo integramos en el programa “Botellas de Amor”, donde se transforma en ladrillos y tiene una segunda oportunidad
Disminuimos el uso de plásticos, medimos nuestros esfuerzos y capacitamos a nuestro equipo para que cada evento sea más responsable que el anterior.
Implementamos el programa “Botellas que No Dejan Huellas”, a través del cual recuperamos las botellas de vidrio que usamos en nuestros refrigerios para darles una segunda vida.
En cada desayuno, refrigerio o almuerzo, no solo llevamos sabor: llevamos el compromiso de un equipo que cree que la sostenibilidad no se dice, se sirve.
Porque cuidar el planeta también puede ser delicioso.


